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Los mitos más frecuentes que giran en torno a la infertilidad

Los mitos más frecuentes que giran en torno a la infertilidad

Hay más de 48 millones de parejas infértiles en todo el mundo, ya sea por problemas genéticos o por el retraso de la edad en que se quiere empezar a concebir. 

Si bien no existen datos concluyentes sobre “un tipo de persona” con problemas reproductivos, a más edad y peor tipo de vida, las dificultades también son mayores. En mujeres y en hombres.

Dos células y un útero

Para conseguir un embarazo hace falta un óvulo sano, un espermatozoide sano y un útero sano. Y cuando alguien acude a una clínica de fertilidad porque desea concebir y no puede, estos son los tres factores iniciales que se observan. Ese paciente es evaluado de manera muy personalizada: su historia clínica, sus antecedentes, su estado hormonal… Y el tratamiento es igualmente personal y único.

La doctora Ana Gaitero, ginecóloga de Vithas Madrid Aravaca, explica que “el óvulo es la maquinaria inicial para que todo tire hacia delante, por eso, lo primero que observamos en cada paciente es la reserva ovárica, cuántos óvulos le quedan con los que podamos trabajar”. Si no hay una buena reserva “los problemas se agravan porque tenemos menos margen y, por lo tanto, menos tiempo”. La media de edad de las mujeres que acuden a sus centros con problemas para concebir es de 39 años, “aunque tenemos pacientes de 28 años y otras de 42, no hay una ‘mujer tipo’ que venga a nuestros centros”, aunque sí se puede concluir que es cada vez más frecuente encontrarse con “chicas jóvenes de menos de 30 años con una reserva ovárica muy baja” y la calidad del óvulo y, por lo tanto, la del futuro embrión, “viene directamente relacionada por la edad de la madre”.

Fecundación in vitro

Si bien en los últimos años han aumentado exponencialmente el número de pacientes femeninas que no presentan ningún problema médico, sino que no tienen pareja o no tienen pareja masculina, la concepción, aunque sea celularmente, es cosa de dos. Así que a ese óvulo hay que añadirle un espermatozoide fuerte y sano para que el embrión resultante sea lo más óptimo posible. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud se ha visto obligada en los últimos años a bajar los estándares mínimos de normalidad seminal, dado el deterioro que también han ido sufriendo la calidad del esperma. Sobre este respecto habla Pedro Royo, director clínico del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) Pamplona: “Los problemas masculinos van al alza, sin embargo, no es algo que los hombres se planteen tanto como las mujeres. Ellos tienden a pensar que si hay eyaculación no hay problemas, pero estamos observando que la calidad del esperma es mucho más baja que hace unos años y a edades también más tempranas”. En circunstancias normales, debería haber más de veinte millones de espermatozoides por eyaculado, pero hay hombres que presentan apenas unos miles, lo que convierte la concepción espontánea en algo prácticamente imposible. “Con este tipo de pacientes no podemos hacer inseminación (introducir artificialmente el esperma en la vagina) y tenemos que pasar a la fecundación in vitro(juntar el óvulo y el espermatozoide fuera del cuerpo de la madre, esperar a la división celular e implantar el embrión en el útero)”, añade el experto.

Una vez analizado el estado de salud general de la mujer y del hombre y de sus células reproductoras se traza el camino, que suele consistir en buenas técnicas de selección espermática, hormonar los ovarios para conseguir ovocitos fuertes y resistentes y suministrar otras hormonas a la mujer para favorecer la implantación del embrión en su útero. “Estas primeras semanas son esenciales y es en las que más abortos espontáneos se producen. Pero una vez superadas, es muy probable tener un embarazo normal”, explica Royo.

Factores que influyen

La doctora Gaitero, de Vithas, explica: “El útero no envejece tanto como los óvulos, así que en los óvulos es donde está la clave, este es el que tiene que ser fuerte y sobre lo que más tenemos que trabajar”. Además, existen los factores genéticos en la aparición de enfermedades, como la endometriosis, que suponen un riesgo para el desarrollo de los embriones. Afortunadamente, la vitrificación de ovocitos (congelar óvulos) resulta exitosa para lograr el embarazo en mujeres con edometriosis en el 95 % de los casos, si son menores de 35 años, y en el 80 %, si son mayores de esta edad.

“La edad ideal para empezar a intentar quedarse embarazada es antes de los 30, pero hasta los 35 se puede estar bien y que no haya problemas. De hecho, lo normal es que no pase nada. Pero con más de 35 años, la calidad de los óvulos desciende de año en año, así que yo le diría a cualquier mujer de esa edad que lleve meses intentándolo sin éxito que se ponga en manos de un especialista lo antes posible porque algo está fallando”, explica la experta.

El doctor Royo también señala que “la edad es también la causa más frecuente de abortos, porque los embriones no se forman bien o no son lo suficientemente fuertes como para implantarse y prosperar, con el consiguiente dolor para la mujer que a veces ha pasado por varias pérdidas traumáticas para su cuerpo y su estado de ánimo antes de venir a pedir ayuda”. Y añade: “Muchas veces no tiene ‘toda la culpa’ el óvulo y nos enfrentamos a problemas uterinos, de coagulación o inmunológicos… Y muchos se pueden tratar porque tenemos la suerte de tener la ciencia de nuestro lado, que avanza constantemente”, como la embriondoscopia virtual desarrollada por Jan Tesarik, uno de los padres de la fecundación in vitro , y que permite ver en 3D, mediante una técnica inocua, el estado de los embriones recién implantados en el útero, pudiendo detectar señales sutiles del posible sufrimiento embrionario o alertar al médico de los riesgos a los que se expone.

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