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Bebés prematuros: historias

Bebés prematuros: historias

Los bebés prematuros son aquellos que nacen antes de las 37 semanas de gestación. Son niños que llegan al mundo sin completar su desarrollo dentro del útero materno, por lo que son más vulnerables que quienes lo hacen a término. Si bien no todos los prematuros tienen el mismo riesgo de sufrir complicaciones, éstas son una de las principales causas de muerte en niños menores de 5 años y son las responsables de discapacidades físicas, neurológicas o de aprendizaje, con consecuencias para toda la vida.

Algunas de las causas que inciden en la prematuridad, y que tienen su origen antes de la concepción y durante la gestación, son conocidas. Por ejemplo, un parto prematuro anterior, embarazos múltiples y durante la adolescencia, y algunas afecciones médicas crónicas, como la hipertensión, la diabetes o infecciones. También fumar, beber alcohol, consumir drogas y el estrés pueden incrementar el riesgo.

Sin embargo, se ha demostrado que existen medidas simples, de bajo costo y efectivas que pueden reducir tres cuartas partes de las muertes y complicaciones asociadas al nacimiento prematuro. Estas medidas van desde brindarle leche materna al bebé, hasta cuidados específicos en ambientes con condiciones que aseguren la temperatura y la atención de calidad, pasando por la disponibilidad de guías basadas en evidencia, que incluyan la detección oportuna de condiciones que pueden afectar la salud, así como el seguimiento específico durante la hospitalización y luego del alta hospitalaria.

Seguimiento hasta los 7 años en Argentina

Argentina es uno de los países que tiene un sistema eficiente de seguimiento de los bebés prematuros. Prevé la observación de estos niños hasta los 7 años en los servicios de salud, con un pediatra de cabecera y el apoyo de un trabajador social para evitar la deserción del paciente.

Para asegurar la continuidad de los controles “es clave el diagnóstico temprano y el tratamiento, así como que todos los servicios de alta complejidad cuenten con un dispositivo para el seguimiento de prematuros”, señala la doctora Patricia Fernández, de la Dirección Nacional de Maternidad, Infancia y Adolescencia de la Secretaría de Salud argentina.

“La idea es que al niño se le puedan hacer todos los controles en el mismo día, para que no tenga que ir al servicio de salud varias veces. En ocasiones, también se le brinda transporte”, sostiene Fernández. Dentro de la estrategia de seguimiento, se entrega leche −priorizando siempre la lactancia materna− y se realizan evaluaciones de desarrollo infantil, entre otras medidas.

En el marco de las acciones de seguimiento, la Secretaría de Salud creó un mapa para equipos de salud que contiene información sobre los servicios de todo el país que cuentan con seguimiento de prematuros, los profesionales que son referentes del servicio y una plantilla para poder contactar a cualquiera de ellos para derivación de pacientes, consultas técnicas o intercambio de información.

Medidas para prevenir los nacimientos prematuros

Prevenir los nacimientos prematuros es un paso fundamental para reducir sus consecuencias. Sin embargo, qué eventos desencadenan el inicio del parto a término, así como el parto prematuro, son desconocidos. Más de la mitad de los nacimientos prematuros ocurren espontáneamente.

Pero existen medidas que pueden tomarse, algunas incluso desde antes de la concepción, para llevar un embarazo saludable y reducir las probabilidades de que los bebés nazcan antes de las 37 semanas, entre ellos:

  •  Dejar de fumar, evitar el alcohol, las drogas y los medicamentos no prescriptos por un proveedor de salud.
  •  Mantener un peso saludable y la presión arterial bajo control.
  •  Evitar situaciones de estrés, violencia y otras formas de abuso.
  •  Asistir al menos a ocho controles durante el embarazo.
  •  Prevenir las infecciones durante el embarazo.
  •  Evitar jornadas laborales de más de 6 horas de pie.
  •  Eliminar las cesáreas electivas y no médicamente necesarias antes de las 39 semanas de gestación.

Historia: “Recién a los dos meses pude tocarle la manito y a los tres, cargarlo por primera vez”

“Rodrigo nació a las 27 semanas (antes de los 7 meses) con 525 gramos, porque yo tenía picos de presión y corríamos riesgo los dos. Recién le pude tocar la manito cuando tenía dos meses y, a los casi tres, pude cargarlo por primera vez. Fue durísimo. Especialmente los primeros momentos: primero había que esperar las primeras 12 horas, después las primeras 24, y así. Estuvo casi dos meses con oxígeno, fue pasando las pruebas de a poco, hasta que a los 4 meses le dieron el alta. Yo estuve internada con él en todo momento, porque una vez que recibí el alta de la cesárea, estuve internada en la residencia de madres del Hospital Fernández, de Buenos Aires. Podía entrar a verlo cuando quería. Incluso, el apoyo de otras madres en situaciones similares fue de gran ayuda.

Cuando nos fuimos de alta, el gordo pesaba casi 3 kilos, parecía un recién nacido. A la semana volvimos al hospital para el control y, luego, la pediatra del Fernández lo atendió cada 20 días aproximadamente hasta los 3 años. Luego seguimos yendo una vez por mes y ahora, que Rodri tiene 4 años, vamos cada seis meses para el seguimiento. Solo tuvo problemas de visión, pero lo derivaron al oculista y lo resolvió bien solito.

El gordo está bárbaro, es súper interactivo, se relaciona muy bien, habla súper claro y tiene mucha retención de memoria. En su jardín de infantes están maravillados con él. Al principio costó un montón, era esperar cada hora a que fuera adaptándose y resolviendo, pero la atención fue maravillosa y hoy Rodri está muy bien”.

Sabrina Lastra (Argentina)

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