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HTA: ¿cómo manejarla?

HTA: ¿cómo manejarla?

Con controles adecuados es posible mantenerla en los valores justos y evitar riesgos para la salud de la madres y el bebé.

 

 

 

Si no se normalizan los valores de presión arterial, esta condición puede producir consecuencias severas para el bebé y para la madre.

Durante el embarazo, el médico le controla la presión a la paciente. ¿Por qué? Porque por más que sea joven, sana y fuerte, en la gestación los cambios en su organismo son muchísimos. Uno de ellos se da en el sistema circulatorio. Aunque nunca haya tenido problemas de presión baja o alta, el solo hecho de estar embarazada puede modificar la situación.

De hecho, la hipertensión arterial en el embarazo es, por falta de controles y tratamientos adecuados, la primera causa de muerte materna. Se estima que afectará a 1 de cada 10 embarazadas y la mitad de ellas presentará una de las formas más severas de esta condición (la preclampsia).

Hay distintos tipos de presión alta:

Gestacional: comienza después de la semana número 20 de embarazo. Por lo general, no tiene otros síntomas. En muchos casos, no afectará a la gestante ni al bebé y desaparecerá durante las doce semanas siguientes al parto. A veces puede ser grave y provocar bajo peso al nacer, nacimiento prematuro o desembocar en preclampsia.

Crónica: comienza antes de la semana 20 , incluso antes de quedar embarazada. Algunas mujeres pueden haberla tenido sin saberlo hasta y enterarse en el chequeo prenatal. Puede terminar en preclampsia.

Preclampsia: aumento repentino de la presión arterial que, en general, ocurre en el último trimestre. En casos raros, los síntomas aparecen después del parto. Puede provocar daños a algunos de sus órganos, como el hígado o el riñón. Es la más delicada de las consecuencias de la hipertensión.

Cómo prevenirla

El mejor modo de prevenir el cuadro es mantener un estilo de vida saludable, incluso antes de comenzar la gestación. También tener una vida activa, con una dieta mediterránea variada y un adecuado aporte de productos lácteos, lo cual puede retrasar la aparición de un problema durante la gestación o, al menos, facilitar su manejo. En la dieta de la mujer embarazada no deben faltar las proteínas, imprescindibles para un adecuado crecimiento del feto. Otro dato importante es que la mujer embarazada e hipertensa debe alimentarse con una dieta normosódica, o sea, que no debe estar totalmente desprovista de sal. De hecho es el único caso de hipertensión en el que no se prohíbe la sal.

Es muy común que la paciente embarazada presente hipertensión arterial en el consultorio y normal en su domicilio. A este fenómeno se lo llama ‘HTA de guardapolvo blanco’ y es frecuente. Ante esta situación, es muy útil solicitar una presurometría de 24 horas. Si bien los obstetras suelen conocer acerca de la importancia de la medición de la presión en la consulta, es pertinente que las embarazadas le recuerden a su médico en cada encuentro que les tome la presión. A su vez, es conveniente que todos los adultos, lo que también incluye a las gestantes, tengan en su casa un tensiómetro automático validado para su uso. Hoy en día, los de mercurio están prohibidos y los aneroides deberían calibrarse cada 3 o 6 meses.

Cómo se trata

En cuanto al tratamiento, existen dos elementos para tener en cuenta: cuándo la paciente debe tomar medicación y qué fármacos puede recibir. En primer lugar, aunque se considera presión alta a partir de mediciones repetidas mayores a 140-90 mmHg (milímetros de mercurio) , se debe tener en cuenta que, para medicar a una embarazada, los valores de presión arterial de acuerdo a la mayoría de las guías y recomendaciones son a partir de los 150/100. Asimismo, no se aconseja disminuir la presión arterial por debajo de 120/70 , ya que podría perjudicar el normal desarrollo del feto.

Una mujer hipertensa que desea quedar embarazada debe consultar al especialista para que le indique el tratamiento antihipertensivo permitido que no genere daño al feto.

¿Qué indicios hay que tener en cuenta?

Hay síntomas a los que hay que prestar atención: dolor de cabeza intenso, visión borrosa o con puntos negros, dolor en el abdomen derecho o en la boca del estómago, intolerancia a la luz, vómitos y convulsiones. En esos casos, hay que consultar con urgencia, sea por teléfono al profesional de consulta habitual o directamente ir a una guardia médica.

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